{"id":966,"date":"2017-06-28T00:00:00","date_gmt":"2017-06-28T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/isfd16-bue.infd.edu.ar\/sitio\/kevin-morawicki-imposicion-de-nombre\/"},"modified":"2017-06-28T00:00:00","modified_gmt":"2017-06-28T00:00:00","slug":"kevin-morawicki-imposicion-de-nombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isfd16-bue.infd.edu.ar\/sitio\/kevin-morawicki-imposicion-de-nombre\/","title":{"rendered":"Kevin Morawicki, Imposici\u00f3n de nombre"},"content":{"rendered":"<p class=\"sitio_noticia_volanta\" >\n<h3>Kevin Morawicki, Imposici\u00f3n de nombre<\/h3>\n<p class=\"sitio_noticia_copete\" >\n<hr class=\"sitio_noticia_contenido\" \/>\n<p >\n<div class=\"_39k2\">\n<div id=\"js_a2r\" class=\"_4lmk _2vxa autofocus _5s6c\"><strong><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">HOMENAJE A UNA CONTINUIDAD: CONOCIMIENTO CON CORAZ&Oacute;N Y PEDAGOG&Iacute;A DEL POSICIONAMIENTO<\/span><\/strong><\/div>\n<div class=\"_2yud clearfix\">\n<div>\n<div class=\"_42ef _8u\">\n<div class=\"_3uhg\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\"><a class=\"_2yug\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/kevin.morawicki\" target=\"_blank\">KEVIN MORAWICKI<\/a><span class=\"_4_mg\">&middot;<\/span><a class=\"uiLinkSubtle\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/notes\/kevin-morawicki\/homenaje-a-una-continuidad-conocimiento-con-coraz%C3%B3n-y-pedagog%C3%ADa-del-posicionamie\/1347011958679496\/\">LUNES, 26 DE JUNIO DE 2017<\/a><\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"_39k5 _5s6c\">\n<div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">Al ISFD 16 de Saladillo: gracias por recordar.<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">Por Kevin Morawicki<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">(Texto le&iacute;do en el marco de la invitaci&oacute;n del ISFD 16 de Saladillo a acompa&ntilde;ar, el lunes 26 de junio de 2017, el acto de bautismo del Sal&oacute;n de Usos M&uacute;ltiples de la Instituci&oacute;n con el nombre de Jorge Huergo).<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">Hay un punto de encuentro entre el conocimiento y la emotividad que creo que se juega en toda acci&oacute;n de rememoraci&oacute;n de la vida y obra de Jorge Huergo: se juntan y enlazan el conocimiento del modo como aprendemos saberes relevantes para nuestras vidas y para la comunidad en la que vivimos, con los sentimientos que motorizan o dificultan ese proceso. Y la desmesura que &eacute;l habilitaba y que se negaba a reprimir (y que incluso alentaba) es la que hoy me hace encuadrar su recuerdo en el marco del homenaje a una continuidad: aquella que no se averg&uuml;enza en decir que lo central en todo proceso educativo liberador es la apuesta a un conocimiento que tenga coraz&oacute;n. Es una frase que quiz&aacute;s tenga reminiscencias a un pasaje del libro que ser&aacute; pol&eacute;mico por los tiempos de los tiempos, y que se llam&oacute; &ldquo;Las ense&ntilde;anzas de Don Juan&rdquo;, de Carlos Castaneda. En el pr&oacute;logo a una de las tantas ediciones de ese ins&oacute;lito libro que marc&oacute; a una generaci&oacute;n en los a&ntilde;os sesenta, Octavio Paz da en la tecla al decir que no importa, en definitiva, la existencia real o no de Don Juan, el protagonista del libro. Don Juan es un brujo o sabio yaqui con quien el autor (o el personaje que en el libro narra en primera persona) inicia un proceso de aprendizaje para conocer realidades no ordinarias, esto es, una realidad no occidental distinta a la que Castaneda viv&iacute;a como estudiante de una universidad de los EEUU. Real o no real, lo cierto es que el libro da cuenta de m&uacute;ltiples conocimientos acerca de lo que fue una obsesi&oacute;n para occidente desde que Europa conquistara el tiempo (invenci&oacute;n de la edad antigua, media y moderna) y el espacio (la conquista geopol&iacute;tica del Atl&aacute;ntico y la expansi&oacute;n del mapa mundial hacia el oeste): la instauraci&oacute;n del divorcio entre sujeto y objeto como condici&oacute;n de conocimiento de la realidad y del mundo. Lo curioso es que la existencia real de Don Juan no era condici&oacute;n &ldquo;sin la cual no&rdquo; para que el libro resultara formativo para una generaci&oacute;n de j&oacute;venes que intentaban huir de las encerronas a los que eran conducidos por el fundamentalismo consumista del modo americano de vida.<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">En ese pr&oacute;logo Octavio Paz dice tambi&eacute;n que en el libro se juega una &ldquo;antiantropolog&iacute;a&rdquo;: el antrop&oacute;logo que viaja hacia el norte de M&eacute;xico para estudiar una cosmovisi&oacute;n ancestral termina queri&eacute;ndose convertir en el otro, ese otro al que inicialmente quer&iacute;a estudiar para la construcci&oacute;n de conocimiento de su tesis de licenciatura. El aprendizaje se va dando, en el desarrollo del libro, de una manera exorbitante, extra&ntilde;a, de a ratos dura, de a ratos divertida para el maestro dado que el aprendiz no puede salir de sus visiones de mundo que forman parte de su conciencia y est&aacute;n impregnadas en su cuerpo. Llama hoy la atenci&oacute;n como esas inextricables relaciones entre personas, pr&aacute;cticas, conocimientos, realidades, modos de ense&ntilde;ar, experiencias, etc&eacute;tera, son sintom&aacute;ticas del rumbo general que han tomado las sociedades del capitalismo tard&iacute;o y son hoy, m&aacute;s que nunca, puestos en el ojo de la tormenta de la sociedad de la informaci&oacute;n que gira al ritmo fren&eacute;tico de las transformaciones culturales. Y en el seno mismo de ese libro cuya rigurosidad est&aacute; en sospecha (al igual que casi todos los libros sobre el conocimiento y la ense&ntilde;aza en la actualidad, a decir verdad) es que Castaneda dialoga con Don Juan en frases que disparan la desmesura de la interpretaci&oacute;n de una vida en el marco de un homenaje a una continuidad. Reproduzco ese pasaje y pido perd&oacute;n si me equivoco (como dir&iacute;a Julio Cobos), pero estoy citando de memoria, aunque de todas formas &ldquo;lo real&rdquo; de lo que yo ahora diga pasa a un segundo plano gracias a los mismos argumentos antes mencionados de Octavio Paz).<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">Castaneda pregunta:<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">-Don Juan, &iquest;qu&eacute; camino debemos elegir?<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">Don Juan contesta:<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">-Todos lo caminos son iguales: conducen a ning&uacute;n lugar. Pero, si puedes elegir, elije el camino que tenga coraz&oacute;n.<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">A primer golpe de vista parecer&iacute;a que el brujo se deja llevar por una posici&oacute;n esc&eacute;ptica, en una actitud quiz&aacute;s similar a aquella en la que parecen terminar nuestros mejores arque&oacute;logos del conocimiento occidental (como Michael Foucault). Pero, curiosamente, es desde ese cierto descreimiento hacia la capacidad humana de transformarse en seres que no destruyan su especie y al planeta gracias al cual puede el ser humano vivir que nace la convicci&oacute;n respecto de algo que podemos llamar &ldquo;emoci&oacute;n&rdquo; y que es el sentido &uacute;ltimo de existir. De modo que no es una posici&oacute;n esc&eacute;ptica lo que me interesa rescatar de esa di&aacute;logo, tampoco asumir como propio el otro polo de esa dualidad, un ciego optimismo. Me interesa marcar que pensar en Jorge Huergo para nombrar una parte tan importante de esta instituci&oacute;n es pensar en el homenaje a una continuidad: la de elegir siempre los caminos que amen el conocimiento y la acci&oacute;n de dar conocimiento a otros o, m&aacute;s precisamente: el trabajo de acompa&ntilde;ar a otros para que puedan producir conocimiento sobre su mundo, su realidad, su experiencia y sobre s&iacute; mismos. No importa cu&aacute;nto conocimiento producimos o ayudamos a producir, y si es mucho o poco lo que sabemos porque no es un asunto cuantitativo para una sociedad saturada de conocimiento: importa el tipo de relaci&oacute;n que decidimos entablar con el conocimiento (ya sea el conocimiento sobre la sociedad, sobre la condici&oacute;n humana, sobre el arte de educar, sobre la transformaci&oacute;n de nuestras pr&aacute;cticas, etc). Lo que sucede en definitiva es lo mismo que lo que ocurre con otras relaciones personales, humanas, institucionales o incluso pol&iacute;ticas: lo sublime, en todo caso, es la decisi&oacute;n &eacute;tica de inscribir nuestro hacer en algunas de las formas del amor, por m&aacute;s <span class=\"_4yxp\">naive<\/span> que esto parezca en el contexto actual del conocimiento y la comercializaci&oacute;n del campo pedag&oacute;gico.<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">Es entonces que, creo, este hermoso homenaje quiz&aacute; adquiera una potencialidad epistemol&oacute;gica en tanto que proyecto pedag&oacute;gico institucional si apoya sus pies en una condici&oacute;n: la de pensar el conocimiento como algo que incluye de igual modo a la dimensi&oacute;n emocional y a la dimensi&oacute;n intelectual. Algo que en el trabajo con Jorge Huergo era prerequisito existencial pero tambi&eacute;n condici&oacute;n epistemol&oacute;gica: uno no produce conocimiento relevante sino hace jugar su emocionalidad. No hay modo. La creatividad, la intuici&oacute;n y la osad&iacute;a en el orden del conocimiento no son entelequias idealistas, sino que son del orden de una cruda materialidad: la que conecta los dos hemisferios cerebrales para que esa interconexi&oacute;n potencie toda producci&oacute;n humana. La neurociencia ha demostrado que un pensamiento &uacute;nicamente l&oacute;gico focalizado en el hemisferio izquierdo es apenas el 10% de la potencialidad cerebral integrada. Por supuesto que en el caso de Huergo tambi&eacute;n jugaron un papel relevante su esfuerzo personal y su trabajo perseverante: el estudio dedicado y riguroso de los cimientos del pensamiento occidental (su formaci&oacute;n en filosof&iacute;a es sin duda la fortaleza epistemol&oacute;gica de su pensamiento). Una formaci&oacute;n que, adem&aacute;s, estuvo centrada en el estudio teol&oacute;gico y pedag&oacute;gico mediado por m&uacute;ltiples experiencias vivenciales de alt&iacute;sima implicancia formativa. Entre ellas, su convivencia con mapuches en Neuqu&eacute;n en los tiempos de la dictadura militar. Mapuches con quienes convivi&oacute; e hizo amistad, y a quienes (me consta) am&oacute; como a hermanos.<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">Un amor al conocimiento, entonces, por m&aacute;s cursi que esto pueda sonar en los tiempos que corren. Pero no es sino desde esa articulaci&oacute;n entre amor y conocimiento encarnados en la figura de ser educador que adquieren sentido epistemol&oacute;gico los aportes que Jorge Huergo hiciera al campo del conocimiento pedag&oacute;gico. Quisiera mencionar al menos uno. La apuesta a la comprensi&oacute;n como uno de los pilares del trabajo docente. La comprensi&oacute;n entendida como un ejercicio hecho pr&aacute;ctica en el ense&ntilde;ar, lo cual es parte central de un posicionamiento pedag&oacute;gico. Esto es: la comprensi&oacute;n incorporada en un docente como parte constitutiva de su hacer (incorporado: hecho cuerpo, no solo idea racional). Es una de las cosas que m&aacute;s aprendimos juntos (incluido Jorge Huergo, seg&uacute;n creo) en lo que fue el acompa&ntilde;amiento a la implementaci&oacute;n del entonces nuevo dise&ntilde;o curricular para las carreras del Profesorado en Educaci&oacute;n Inicial y Primaria: el desplazamiento de un pensamiento de explicaci&oacute;n causal a la compresi&oacute;n &eacute;tica del otro y sus circunstancias. La diferencia entre un conocimiento pedag&oacute;gico (o cualquier conocimiento) de ra&iacute;z latinoamericana es que hace de la emoci&oacute;n, el cuerpo y la convicci&oacute;n &eacute;tica-pol&iacute;tica la condici&oacute;n de producci&oacute;n de conocimiento. El punto de partida no es la relaci&oacute;n sujeto-objeto sino la relaci&oacute;n sujeto-sujeto. No es la distancia con aquello que se quiere conocer la condici&oacute;n de un conocimiento verdadero u objetivo, sino el modo como se configura la relaci&oacute;n entre uno mismo, los m&eacute;todos, y los conocimientos, sean estos para ense&ntilde;ar a maestros en formaci&oacute;n o para que un educador pueda ense&ntilde;ar y transformar su pr&aacute;ctica al hacerlo. Un conocimiento claro y distinto como imagin&oacute; occidente hace 3 siglos solo puede hacerse bajo un supuesto: que los saberes son universales y relativamente neutros o aut&oacute;nomos de toda condici&oacute;n. Y no es que un maestro tenga que ser un fil&oacute;sofo: no posee tiempo material para hacerlo. Pero s&iacute; puede amar el conocimiento. O, mejor a&uacute;n: s&iacute; puede amar un cierto tipo de conocimiento: no el conocimiento enciclopedista, cuantitativo y soberbio en el que muchas veces nos perdemos. Sino amar un conocimiento que se conecte con el modo como los otros son (c&oacute;mo esos otros piensan y sienten), un conocimiento que asuma los condicionamientos del ense&ntilde;ar y apueste a generar y compartir con los otros lenguajes de posibilidad. No mucho m&aacute;s que eso. Un conocimiento breve, quiz&aacute;s, un conocimiento &ldquo;chiquito&rdquo; tal vez, pero un conocimiento que pueda conmover, porque sino conmueve no interesa y si no interesa se olvida, como dir&iacute;a otro Maestro. Un conocimiento que gravita en el suelo que habita y no en la entelequia abstracta de un conocimiento disciplinario celoso de las fronteras entre objetos y m&eacute;todos. Es decir, un conocimiento que quiz&aacute;s sea poca cosa comparado con la grandilocuencia del conocimiento del iluminismo alem&aacute;n, pero que en cambio sea un conocimiento que tenga coraz&oacute;n.<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">Hay una frase del Indio Solari pero que la podr&iacute;a haber dicho Jorge Huergo: si no hay amor que no haya nada. Si se pierde la &eacute;tica del cuidado del otro (eso s&iacute; lo dec&iacute;a Jorge) entonces quiz&aacute;s haya que dar un paso al costado y construir otros espacios en los que s&iacute; podamos sentirnos bien. O transformar los espacios que se han vuelto demasiado hostiles en zonas de posibilidad. Las crisis son siempre posibilidad cuando hacen que no tengamos ya nada que perder y entonces podemos hacer que lo que pensamos y lo que sentimos y lo que decimos sean lo mismo.<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">En fin, salirnos de la explicaci&oacute;n causal (ocurre B porque sucedi&oacute; A, al modo de &ldquo;Piden para no trabajar&rdquo;, como dice la canci&oacute;n de Le&oacute;n Gieco) nos permite alejarnos de una pedagog&iacute;a que estereotipa o que consiente la estereotipaci&oacute;n. Decidirnos por la comprensi&oacute;n de los sentidos y de las tramas en que ocurren las cosas (desobediencias, mal rendimiento escolar, por decir algunas) es ir mas all&aacute; de una posici&oacute;n que juzga causas y dictamina responsabilidades, generalmente morales. Es ir mas all&aacute; de la mirada y la racionalidad l&oacute;gica: ni cambiar las miradas ni aplicar conceptualizaci&oacute;n especializada, es desplazar las zonas colonizadas del cuerpo para cambiar las subjetividades que miran. Una pedagog&iacute;a del posicionamiento es un esfuerzo esforzado porque es mover el cuerpo hacia otro lugar, y eso es lo que m&aacute;s cuesta, cuesta en la vida personal y cuesta en las instituciones. Es tan habitual el h&aacute;bito que parece que no nos ser&aacute; posible salirnos de algunos lugares, pero debemos intentarlo. Hasta puede que algo se desgarre por dentro al forzar el movimiento de emanciparnos de los modos europeos de pensar y de practicar. No nos ser&aacute; f&aacute;cil salirnos de la exigencia de las instituciones y de nosotros mismos por querer controlar los procesos educativos y tener claridad y eficiencia en la transmisi&oacute;n de contenidos. No ser&aacute; f&aacute;cil. Pero tiene que poder ser dicho: que un maestro no pueda controlar lo que sucede en un aula no dice nada, a priori, sobre su capacidad individual. No siempre est&aacute;n dadas las condiciones para que se produzcan siempre los mismos procesos. Pero incluso en aquellos casos, lo que un maestro quiz&aacute;s s&iacute; pueda hacer es comprender esa imposibilidad de un modo no simplista, no lineal y no condenatorio del otro. Por eso el mover y el desplazar el cuerpo docente hacia otros lugares de compresi&oacute;n de la pr&aacute;ctica docente nos llevar&aacute; un tiempo y no puede ser nunca un hecho individual: la pr&aacute;ctica docente, al igual que la subjetividad, siempre es un hecho colectivo. Y construir colectivamente el conocimiento sobre c&oacute;mo generar estos desplazamientos quiz&aacute;s sea parte central de una pedagog&iacute;a del posicionamiento.<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">De modo entonces que el punto de partida de todo aprendizaje (que siempre debe ser considerado producci&oacute;n de conocimiento) es una convicci&oacute;n &eacute;tica y no epistemol&oacute;gica. Homenajear a Jorge Huergo quiz&aacute;s sea dar testimonio con pr&aacute;cticas y con pensamientos que persigan una continuidad: la tambi&eacute;n la maldici&oacute;n de todo educador comprometido. Es nuestra bendici&oacute;n y es nuestra maldici&oacute;n porque, al igual que el amor, nos redime y nos vivifica al tiempo que nos lleva a zonas de incertidumbre, o nos arrastran a los fantasmas de la no reciprocidad. Pero es este modo de mirar la educaci&oacute;n lo que elegimos para nuestro oficio: como dec&iacute;a Antonin Artaud pero lo podr&iacute;a haberlo dicho Jorge Huergo: no aceptamos el esp&iacute;ritu planeado. Y, como s&iacute; dec&iacute;a Jorge Huergo que dec&iacute;a Paul Val&eacute;ry: lo &uacute;nico seguro para el ser humano es la apertura a lo inseguro. Y seguir andando estas sendas de educaci&oacute;n liberadoras de toda atadura y de toda opresi&oacute;n, es ciertamente un viaje a lo inseguro. Pero si es un asunto colectivo y si es parte de un estar juntos, entonces es seguro que podremos sentirnos bien. All&aacute; vamos. Muchas gracias.<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\">Saladillo, 26 de junio de 2017.<\/span><\/div>\n<div class=\"_2cuy _3dgx _2vxa\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: verdana, geneva;\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.cnsaladillo.com.ar\/images\/noticias\/IDFD_0065%20copia44.JPG\" border=\"0\"><\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Kevin Morawicki, Imposici\u00f3n de nombre HOMENAJE A UNA CONTINUIDAD: CONOCIMIENTO CON CORAZ&Oacute;N Y PEDAGOG&Iacute;A DEL POSICIONAMIENTO KEVIN MORAWICKI&middot;LUNES, 26 DE JUNIO DE 2017 Al ISFD 16 de Saladillo: gracias por recordar. 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